Una mirada sobre las Prácticas Profesionalizantes

Las Prácticas Profesionalizantes no son nuevas. Sin embargo, todavía muchas empresas no las conocen, ni conocen todo el potencial que los estudiantes de las escuelas técnicas tienen para dar.

Desde hace ya varios años que las diferentes Provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires van incorporando a los planes de estudio de las carreras secundarias técnicas y agrarias las Prácticas Profesionalizantes. Cada Jurisdicción lo hace a su tiempo y con su propia impronta, pero con un eje común: que los estudiantes pongan en práctica todos sus conocimientos en situaciones y contextos reales. Se buscan situaciones desafiantes donde los estudiantes integren conocimientos, habilidades y saberes. Pueden ser Prácticas realizadas en instituciones externas a la escuela, como por ejemplo en empresas, o pueden ser proyectos que van tomando diversas formas (desde resolver una problemática de la escuela o comunitaria al diseño de un prototipo comercial).

Mil variantes se abren con las Prácticas Profesionalizantes cuando hay docentes y equipos directivos comprometidos. El sector privado tiene mucho que aportar a estas Prácticas ya sea recibiendo estudiantes en sus sedes o plantas industriales, participando activamente en los proyectos que plantean las escuelas o proponiendo proyectos para encararlos en conjunto con las escuelas. Vastas posibilidades se abren cuando el mundo de la educación y el trabajo se unen, cuando hay voluntad de juntar estos dos mundos tan diferentes, pero con tanto potencial y tan complementarios.

Cuando uno habla con las empresas que se animaron a poner proyectos en manos de estudiantes y sus profesores, o que ofrecen vacantes para las que los estudiantes realicen sus Prácticas, las conclusiones casi siempre son las mismas: la frescura de pensamiento y de nuevas ideas traídas por los jóvenes aportó mucho a la empresa, como si hubiera habido un “cambio de aire” que hace muy bien al lugar de trabajo. Muchos tutores, por otro lado, dicen haber estado preocupados –antes de recibir a los estudiantes- por el compromiso que éstos iban a poner a las tareas encomendadas. Como si ya de antemano hubiéramos perdido la fe en que un joven de 16 años no puede estar un rato sin mirar un celular. Pero la sorpresa es grande cuando se dan cuenta que el compromiso y las ganas de asumir los desafíos del mundo adulto los llevan a querer absorber todo lo que un ambiente de trabajo puede darles. Porque estos jóvenes tienen ganas de tener un trabajo, un emprendimiento propio o de seguir formándose. Es sabido que la Escuela Secundaria Técnica es exigente y estos jóvenes la eligieron; y si llegaron hasta el último año y tienen por delante el desafío de las Prácticas Profesionalizantes significa que le han puesto mucho empeño. Por otro lado, muchos de estos estudiantes no tienen vidas sencillas, pero allí están, estudiando y esforzándose para tener su título de técnico y así forjarse un futuro. 

Las Prácticas Profesionalizantes son una puerta de entrada al mundo del trabajo, porque les permite conocerlo estando todavía en un marco escolar, con acompañamiento que los guía y les da seguridad, reforzando sus conocimientos y adquiriendo habilidades que son propias de un ámbito que la escuela no siempre puede replicar. Por eso, porque hoy el acceso al mundo del trabajo se ha conformado en algo tan vital para la juventud actual, creemos que es fundamental el compromiso del sector privado en estas Prácticas.

Si tu empresa todavía no se vincula con una escuela técnica para hacer Prácticas te invitamos a que lo haga. Te invitamos a que seas parte de la formación de los estudiantes: cuando un joven tiene la posibilidad de hacer una Práctica en una empresa o de participar de un proyecto de Práctica en la que participan otros actores sociales adquiere habilidades que lo van a acompañar durante toda su vida.